jueves, marzo 29, 2007

"La vida de los otros": Humanizando al sistema


La película “La vida de los otros” (Das leben der Anderen), del director germano Florian Henckel Von Donnersmarck, ambientada en 1984 durante la dominación comunista en la Alemania del Este, nos corrobora la máxima de Rosseau: El hombre nace bueno pero el sistema lo corrompe.

Madrid

Escuchas telefónicas, micrófonos en todos lados, seguimientos permanentes, miedo a hablar y artistas suicidándose por no poder desarrollarse en un sistema opresivo. Ese es el panorama que vivió la población de la República Alemana Oriental (RDA) durante los 40 años que dirigió al país el Partido Socialista Unificado (SED).

Y esa es la realidad que intentó mostrar el director, Florian Henckel, en su novel obra “La vida de los otros” (2006), que cuenta la historia de un agente de la Stasi (la policía secreta) que se le ordena espiar a un pareja de artistas para encontrarles alguna falta “social”. Sin embargo, su lealtad al régimen empezará a tambalear cuando comienza a sentir una empatía con la vida de estos intelectuales. “Es una película que trata acerca de la capacidad de los seres humanos para hacer lo correcto. Es una lucha de los sentimientos contra el orden”, explicó el alemán en Madrid al presentar su ópera prima.

Cinco años de investigación le tomó a Henckel realizar esta producción, que finalmente ha sido un éxito rotundo, con tres galardones en la última edición de los Premios del Cine Europeo y además, consiguió un Oscar como mejor película extranjera. “Acudí a muchas fuentes como el Hohenschönhausen Memorial o el antiguo Ministerio de Seguridad, donde se llegaron a acumular4 millones de fichas y expedientes de espionaje. La verdad es que los sitios me ofrecieron más cosas que algunos libros. Pero hablar con los actores, fue lo más enriquecedor porque muchos de ellos habían sido perseguidos por la Stasi y contarme toda esta represión fue la ocasión de hablar por primera vez”.

Un ejemplo de que la realidad sobrepasa la ficción es que el actor que dio vida al frío y solitario protagonista de la película, Ulrich Mühe, descubrió tras la caída del muro de Berlín que su mujer colaboró con la Stasi y que sus compañeros de teatro habían sido confidentes y espías del régimen alemán. Aquel dato le entregó una fuerza anexa más potente al filme de Florian Henckel.

En otras ocasiones, la historia de la RDA había sido contada con un énfasis más político o propagandístico. Esta vez, el cineasta bávaro de 33 años quizo cambiar ese hecho y apuntó su cámara a un lado totalmente distinto y más fresco, más humano. “Yo he hecho un filme en lo que importa es el amor, la fidelidad, las traiciones, sobre cómo un Estado puede violar la vida privada de las personas. Lo importante de mi argumento era el ser humano porque sino no era arte”.

Un elemento que sorprenden es como el filme afectó a los ciudadanos de la ex RDA y sobrepasó la frontera de lo cinematográfico en la Alemania reunificada. Desde su estreno, el número de ciudadanos que han acudido a leer los archivos de la Stasi, para saber hasta dónde llegó la invasión de su intimidad y sobre todo quién o quienes fueron los confidentes que facilitaron el trabajo de la polícía secreta ha ido en aumento. “Si bien mis padres procedían del Este, yo pasé mi vida fuera de la RDA pero cuando volvía a visitar a amigos y parientes se podía notar que todos, incluso hasta el final del régimen de Honecker, sentían miedo. Miedo de la Stasi, miedo de sus 100 mil funcionarios, que habían sido cuidadosamente entrenados para investigar “la vida de los otros”, la vida de aquellos que pensaban de forma distinta, que tenían espíritu demasiado libre y, sobre todo, la vida de los artista. Porque ninguna esfera privada era sagrada”, concluyó Florian.

Tim Robbins: “Bush es un señor que habla con dios y cada vez esta más aislado”


Tim Robbins, ganador del Oscar y esposo de la actriz, Susan Sarandon, vuelve al cine con una historia que mezcla libertad y perdón. El activista contra la guerra de Irak, quien protagoniza a un policía torturador en la época del apartheid sudafricano, critica al presidente estadounidense y cuenta como ha cambiado el país de Nelson Mandela gracias a la democracia.

Madrid

El actor estadounidense, Tim Robbins, es un tipo que va de frente. Su altura, 1,94, impone respeto pero sus principios antibélicos, en un país que vive últimamente una persecución contra todo lo que implique el disenso ante la guerra de Irak, resaltan aún más su figura.

Así se mostró Robbins al presentar su nuevo film, “Catch the fire”, basado en la vida de Joe Solvo, antiguo mienbro del brazo militar del Consejo Nacional Africano (CNA) y posterior ministro de Nelson Mandela , que antes de llegar a convertirse en militante político sufrió los abusos de autoridad, el racismo y una guerra que hasta hoy día se recuerda en Sudáfrica.

¿Como preparó su personaje?
Mi personaje en “Catch the fire”es un policía, trabajo que en cualquier país del mundo es muy difícil. Pero este policía es parte del opresivo sistema que perseguió al Consejo Nacional Africano y que no respetó los derechos humanos. Para preparar el personaje viajé hasta Sudáfrica y me entrevisté con policías que participaron en las torturas cometidas por el gobierno de los afrikaners.

En su opinión, ¿qué motiva al torturador?
Primero, mi trabajo fue realizar y analizar como se transforma una persona buena en una persona que puede hacer cosas muy malas. En Sudáfrica, los agentes del Apartheid creían que servían a su país y a una causa. Eran soldados en una guerra que no podían cuestionar lo que sucedía. Y a mí parecer, al final, es imposible que el alma de un ser humano continúe intacta luego de haber torturado a otro ser humano

Usted es un artista comprometido socialmente, ¿Como se interesó en este personaje que es completamente opuesto a los que ha hecho siempre?
A mí me interesa trabajar en estos tipos de película cuando el guión es bueno. Todo parte desde ahí. Por otra parte, fue interesante para mí conocer a gente que participó en esta guerra por la liberación de Sudafrica. Muchos pasaron por una comisión de reconciliación y trataron de hacer algo por sus familias. Ahora mi hija esta en la universidad y esta estudiando este tema que es muy interesante. Es un gran desafío hacer un papel como este porque te sorprendes de cosas que antes no tenías conocimiento. De alguna forma, tienes que ser más abierto, tener mente más amplia para poder realizar un personaje que es completamente opuesto a tus ideales y pensamientos.

¿Cuál es su opinión sobre su presidente George W. Bush? ¿Cómo ve la situación de Irak?
Antes yo formaba parte de una minoría. Ahora parece que somos mayoría contra esta guerra. Votamos en noviembre contra la guerra y para sacar a todos los representantes que apoyaron esta guerra. Pero Bush demuestra su desprecio contra el pueblo y manda a 20 mil soldados más, todos jóvenes, fuera del país. Él es un señor que habla con dios y cada vez esta más aislado. No quiere entender que el país quiere salir de Irak. Este gobierno nos hace daño cada día más.

¿Representaría el papel de George W Bush?, ¿Se metería en el personaje?
Si esta bien escrita esta historia podría ser una de las grandes tragedias americanas. Podría ser un historia interesante. Eso sí sería triste porque no se que pasa en esa familia. Es una drama humana familiar profundo.

¿Cómo vió a Sudáfrica durante las grabaciones?¿Hay cambios tangibles en los barrios pobres como por ejemplo, en Soweto?
La verdad es que es difícil la situación actualmente. Han pasado 18 años, y estos distritos segregados donde grabamos se mantienen aún muy pobres. Pero Nelson Mandela le pide a la gente que sea paciente y les explica que pasarán seis generaciones antes de ver cambios profundos. Podrían ocurrir los cambios más rápidamente pero el desarrollo nunca va tan rápido. Eso sí debemos considerar que hay avances. Como las escuelas integradas y por ejemplo, en los centros de diversión como las discoteques hay gente blanca y negra. Eso hace 5 años atrás era imposible y los chicos de 18 años, de esta generación, lo están viviendo. Sus padres y abuelos no lo pudieron vivir. Eso es ya un avance para Sudáfrica. Eso es un milagro en un país donde se gestó el Apartheid

¿Cómo va su faceta de director?
He tenido mucha suerte en trabajar tanto como actor y director pero mi hijo me dijo que lo hacia mejor como actor (risas). Además siempre me agobio como director y es más libre ser actor. Por eso lo dejé por un tiempo.