miércoles, enero 23, 2008

Baltasar Garzón: “No entiendo que en Chile haya una limitación para juzgar crimenes acreditados de civiles o ministros”



El juez español, presentó junto al periodista de TVE Vicente Romero, su libro “El alma de los verdugos”, que muestra las tinieblas de la dictadura argentina a través de entrevista a los torturados. La publicación también incluye un capítulo sobre el mecánico chileno de helicópteros militares Juan Molina, que reconoció haber arrojado cuerpos al mar. Y que aún no ha sido juzgado.

Madrid

Definitivamente, la detención en octubre en 1998 en Londres del dictador Augusto Pinochet Ugarte, por orden del juez Baltasar Garzón, marcó un hito dentro de la justicia internacional ya que dio paso a la imposibilidad de que los violadores de los DD.HH pudieran caminar tranquilos por el mundo.

Ahora Garzón ha hecho un aporte más a los países latinoamericanos que sufrieron durísimas dictaduras, especialmente Argentina y Chile, al publicar el Libro ‘El alma de los verdugos’. La finalidad es que no se olviden los crímenes contra de lesa humanidad ocurridos en los años setenta en el Cono Sur. “A mí me sigue preocupando el desconocimiento que hay de estos temas y el poco interés que despiertan estos fuera de los lugares donde se han producido”, señaló el magistrado de la Audiencia Nacional en la presentación de su obra en Madrid.

La idea nació tras la emisión de un documental del periodista de TVE, Vicente Romero, quien viajó a Argentina junto al juez español para escudriñar la mente de los verdugos políticos a través de los testimonios de las víctimas de los tenebrosos años de la represión del gobierno de ex general, Jorge Videla.

“Hay que agradecerle al ex general Pinochet que haya ido a Londres y que las autoridades británicas lo hayan detenido a petición de un juez español. Esto abrió una puerta para la justicia y significó un revulsivo. Y todo el mundo se dio cuenta que habían cosas que interesan más allá de los estudios o reportajes hechos sobre estos temas”, agregó Garzón.

Si bien el libro se basa en su mayoría en el caso argentino hay un capítulo muy interesante desde la página 482-489 donde el profesional del programa Informe Semanal de TVE2 entrevista al mecánico de helicópteros del Ejército, Juan Molina, en Santiago y éste declara que “desde 1973 el Ejército arrojó a centenares de prisioneros al mar... A mí me tocó la triste misión de lanzar a una niña al mar. Yo sabía de estos vuelos por compañeros”.

Molina también cuenta al periodista que el lanzamiento de gente al mar empezó en 1973 y que en algunos casos las víctimas iban vivas. Además, desvela que en 1979 le tocó presenciar el lanzamiento de dos personas al mar “a ochentas nudos de Quintero” y que en 1980 vio cómo se lanzaban de ocho a diez personas (que iban ‘abiertas’) en operaciones que duraban entre cinco a siete minutos. “Eran detenidos, prisioneros, los cuerpos que echamos al agua. Lo único que se es que los traían en camionetas y los lanzaban al agua. En uno de los casos que me tocaron fui a una unidad militar en Pudahuel y cuando llegó la camioneta me hicieron salir del helicóptero para que no presenciara la forma en que subían los cuerpos ... yo pienso que era gente de la DINA”, confesó el militar que fue dado de baja en lista cuatro después de estar un mes hospitalizado por problemas psicológicos que se recrudecieron tras morir ahogado su hijo de un año y cinco meses.

Molina hasta ahora es el único militar chileno que ha confesado públicamente los “vuelos de la muerte” organizados por el ejército de Pinochet y, pese a sus declaraciones, la justicia nacional renunció a procesarlo.

Para Garzón la declaraciones del militar deben ser investigadas por los tribunales chilenos y por su lado, no pretende lanzar una comisión rogatoria. “En cuanto al caso de Juan Molina, ninguna de las partes personadas en España han solicitado la investigacion, la prisión o el procesamiento de la persona. Por supuesto que se puede juzgar este hecho, pero debe juzgarse dentro del país. Eso sí, yo no entiendo que hoy día haya procesalmente hablando una limitación en Chile para investigar, sean civiles o militares, si los hechos están acreditados o hay elementos suficientes para abrir esa investigación”, comentó.

Asimismo, el juez confirmó que los procesos judiciales iniciados contra ministros del gobierno del general Pinochet, que hayan cometido algún delito contra los DD.HH, siguen en proceso. “Estamos tramitando esa investigación. Hay una serie de comisiones rogatorias logradas en Chile, en Alemania, en Italia, en Shangai y en Hong Kong, por decirte lugares un poco exóticos, donde buscamos datos y elementos económicos. Porque cuando no haya una respuesta judicial del país se tomarán medidas porque éstos son delitos imprescriptibles, son crímenes contra la humanidad y la comunidad internacional”, dijo

Casa de herrero, cuchillo de palo

Baltasar Garzón es un hombre que no para de trabajar. Casi no duerme y, si lo hace, sólo pueden ser dos horas al día. Siempre está investigando casos judiciales ya sean contra la banda ETA o contra las violaciones de los DD.HH.

Sin embargo, en España no ha procesado a ningún ‘verdugo’ franquista y muchos están gozando las jubilaciones de sus empresas de seguridades tras trabajar en bancos y en grandes coorporaciones. Incluso resulta asombroso que muchos sectores de la sociedad española se nieguen a aceptar una ley de memoria histórica que es más blanda que las que hay en Latinoamérica.

¿Cuando llegará la justicia a los perseguidos y víctimas del Franquismo?

Es complicado y estoy imposibilitado para hablar de ello porque mi juzgado sigue una causa de este tipo y no puedo hablar de él. La causa esta pendiente de que el fiscal emita un informa sobre competencia de la Audiencia Nacional.


Con respecto a la críticas que se le hacen desde Latinoamérica sobre este tema, Baltasar cree que aquí en España se están llevando iniciativas, pero no de carácter judicial, porque los tiempos son más antiguos y problemáticos históricamente. “Debido al tiempo no es tan fácil juzgar juridícamente estos crímenes. En Chile, Argentina o Guatemala se pueden juzgar porque son contextos más próximos, de 30 años. En cambio, los 40 años de franquismo y los años de democracia influyen muy negativamente para que haya una respuesta penal positiva. También hay que ver que había una declaración de guerra de dos partes que es diferente a la represión de los años 40 durante el Franquismo. Después de la democracia se han iniciado revisiones penales de casos como el del anarquista Salvador Puig Antich pero se están pronunciando los tribunales”.

Sobre al panorama que afronta la búsqueda de la verdad en los países donde se violaron los DD.HH, la pista se ve despejada y muy favorable aunque algunos se oponen. “Las resoluciones de los tribunales internacionales son muy claras y evidentes. Las reacciones de los países cuando se exigen responsabilidades a sus líderes por otros países son totalmente negativas, especialmente por parte de las potencias como Israel, EE.UU, Rusia o China quienes no aceptan la jurisdicción internacional, a excepción de la Unión Europea”, explicó.

La lucha contra el narcotráfico goza de mayor aceptación, ya que es un delito que puede ser perseguido en todas partes. “Los crímenes de lesa humanidad deberían ser tratados igual que un proceso contra el narcotráfico. Los intereses económicos no deben supeditar la justicia”, criticó el juez .

En tanto, ‘El alma de los verdugos’ podría convertirse en un libro con testimonios de chilenos perseguidos por la dictadura de Pinochet. “Ojalá podamos hacer un documental de Chile. No está tanto en la voluntad de quienes lo hacemos, sino en quienes lo pueden financiar”, declaró Garzón.

El libro-DVD que incluye 600 páginas de texto y casi dos horas de vídeo será distribuido en Latinoamérica por la editorial argentina Nuevo Extremo con 10 mil ejemplares a partir de marzo. Los autores, Baltasar Garzón y Vicente Romero presentarán el libro en la Feria del Libro de Buenos Aires de este año.