jueves, junio 01, 2006

Movilizaciones escolares despiertan a Chile


Por fin, en Chile los estudiantes levantaron la cabeza (con un paro educacional que llega casi al 100%) y han generado un ambiente de análisis crítico sobre la situación que vive el país en uno de sus plataformas más débiles: la educación.

Pese a la represión del gobierno burgués de Bachelet, las manifestaciones por una educación más digna en el territorio chileno se mantienen y cada día se fortalece la unión entre los escolares y gran parte de los colectivos que apoyan a los menores en sus petitorios. Es destacable que hasta los padres apoyan a sus hijos en esta lucha por mejoras en la educación, lo que nos viene a decir que la nueva generación de chicos en el país no contienen esos genes de pusilanimidad de sus progenitores, quienes dejaron sólo a Allende en el 73.

Es verdad que ellos han vivido en democracia pero eso no les quita el valor que significa luchar en un sistema, el chileno, donde las protestas y los paros son la única herramienta para tener resultados ya que el parlamento y el ejecutivo son representantes de sí mismo y de los grandes monopolios del país.

Los cuatro puntos que los estudiantes exigen y que aún no son aceptados por el Estado son: la gratuidad del boleto de transporte, la prueba de ingreso a la universidad, la reforma a la Ley Orgánica Constitucional de Educación y la Jornada Escolar Completa. Todos derechos inalienables para una población joven que se verá en el futuro con un panorama de sueldo de 200 dólares y que estará a merced de los empresarios en cuanto a las leyes laborales.

La conversación esta en plena mesa, sin embargo, los tecnócratas no quieren ceder ni un ápice. Por ello, los estudiantes han jugado su última carta, un paro nacional. Ello implicaría una demostración de fuerza que el Estado no podría soportar.

La fuerza de Chile y su despertar tiene sangre nueva. Por eso, cuál fuese el final de las movilizaciones, habrá un ganador con dos cabezas: el pueblo y los estudiantes.

Factotum: Nadie puede igualar sus historias


Charles Bukowski fue un ser de la noche, un amante de las putas, del alcohol y un representante de todo aquello que la sociedad detesta.

Ese distintivo le permitió ser uno de los escritores más leídos de su época y por cierto, tener una popularidad que lo sigue hasta el día de hoy. Es más, su capacidad para perder trabajos de mierda y la displicencia con que afronta este episodio, que para algunos es el peor hecho de sus vidas ya que los convierten en fracasados, es (por mi parte) uno de los mejores cuadros que Chinaski presenta sobre nuestra sociedad.

Bukowski transforma en un simple trámite el despido, lo que lo convierte enseguida en un humano vacunado de hipotecas y en alguien que vive la vida arriegándolo todo porque es la única manera de tener una vida satisfactoria, lejos de todo el engranaje del sistema.

Además, su búsqueda permanente por ser escritor le lleva a vivir de cualquier manera. Para él es preferible ser un vago que un amargado en busca del sueño americano. Eso le valió ser menoscabado por las cúpulas yanquis, quienes lo veían como una piedra que detenía el adoctrinamiento.

Bukowski ha sido definido como un poeta maldito que sólo representaba escenas macabras y de baja calidad pero sencillamente, este borracho, lo que ha hecho es dar un toque de distinción a toda esa mierda que da vueltas por las calles de tu barrio. Es un mago que convirtió la calle en poesía.

Por ello es menester, en defensa de Bukowski, poner a parir la nueva película que ha realizado sobre el maestro, el noruego Bent Hamer y con participación de Matt Dillon: Factotum. Una propuesta sin corazón y con copias exactas de los libros de Bukowski. Sin un mínimo de respeto por la agilidad de los libros y con sólo el pretexto de hacerse conocido en el ambiente cinematográfico por grabar historias que definitivamente son mejores imaginárselas que verlas en la pantalla grande.

Definitvamente, la película Factotum es un timo de proporciones. Te aconsejo que mejor leas los libros de este poeta de todos los tiempos...

lunes, mayo 29, 2006

Dios no existe, Ratzinger...


!Qué hipócritas son los católicos¡

Pero la verdad es que no es para menos esta distintiva característica de los fieles de la secta más repugnante de la historia si su máxima cabeza, el señor Ratzinger, a su llegada al antiguo campo de exterminio nazi de Auschwitz, declara tan suelto de lengua: "¿Por qué, señor, permaneciste callado ?" o "¿Cómo pudiste tolerar esto?".

Da para revolcarse de la risa escuchar al Papa de los católicos apostólicos romanos decir semejante estupidez. Peor aún si él perteneció a las juventudes hitlerianas durante todo este proceso que fue llamado por Eichmann, "La solución final".

Estimado Ratzinger, creo que es necesario hacerle entender que los problemas no se solucionan rezando ni echándole la culpa al empedrado, o pidiéndole explicaciones a un ser etéreo que no ha tenido la deferencia de parar ninguna guerra mundial ni ha acabado ninguna hambruna en África.

Para que el mundo sea un lugar digno para vivir debemos optar por lo que usted no representa: Rectitud, verdad, confianza, trabajo, amor por los pobres y por los desvalidos.

De esta manera le pido por favor que no hable más en público, pese a que las hienas de sus publicista en el Vaticano le obliguen, y es mejor que sólo se dedique a hacer misas porque le viene mejor mentir que entrar a disculparse de situaciones que duelen no sólo a un pueblo sino a toda una generación alrededor del mundo.

Vuelva a su cubil será mejor.

Rafael Gumucio: "A los chilenos les gusta el autoritarismo"


Entrevista
La pluma terrible de la letras chilenas, Rafael Gumucio, presentó en Madrid su nuevo libro, “Páginas Coloniales”(2006), obra donde narra sus vivencias en diversas ciudades, entre ellas, Madrid, Barcelona y Nueva York. Además, el columnista del pasquín The Clinic habló de política, de literatura y adelantó que tiene otro libro en mente, en el cual descubrirá el Chile actual y a la clase a la que pertenece: la clase media alta.

Rafael Gumucio es profesor de castellano, pero admite que no sabe cómo lo dejaron hacer clases en los colegios municipales. Este burgués nunca deja la ironía de lado y siempre busca algún momento para lanzar sus dardos. Él dice que no es gracioso y que no sabe por qué la gente se ríe de sus comentarios, sin embargo, sus expresiones satirizan sin compasión.

El autor chileno, estrenó su libro “Páginas Coloniales” en España, ya que la edición para Latinoamérica aún no sale de las instalaciones de Mondadori en Buenos Aires.

¿Cómo nació “Páginas Coloniales”?
La idea era hacer una descripción del mundo actual, del mundo que conozco y de una Europa española, que crece, que progresa, que construye y que tiene paradojas, dificultades, frente a una América Latina que vive en el pasado, en el atascamiento, en la nostalgia. Con “Páginas Coloniales” quería hacer un contraste entre un imperio que es un viejo mundo, en donde sin embargo, todo es nuevo, y que recuerda a la América Latina de los 50 y 60. Y a su vez, mostrar a una Latinoamérica que recuerda a los 50 y 60 de España, antigua, atrasada.

¿Qué técnica utilizó para escribir este libro?
Para escribir este libro me basé en el periodismo de ficción, que en el fondo es un mal periodismo con mala ficción. Es una visión de reportaje libre donde la mayoría de las vivencias son mías y son reales y otras no son tanto. En fin, busco mostrar el reflejo de cierto momento histórico, especialmente del momento actual del mundo.

¿En su libro plantea un nuevo orden colonial por parte de España?
Hay un nuevo orden colonial y lo que pasó hace 500 años ya no importa. Lo que pasa ahora es más importante. En ese sentido, España se ha vuelto un nuevo imperio colonial pero más que nada como poder literario, ya que los escritores deben volver a ella para ser alguien en este sentido.

¿Se considera usted un escritor viajero?
No soy un escritor viajero. Yo voy a un lugar porque tengo algo mío, algo que me interesa. Si voy al País Vasco voy al pueblo de los Gumucio. Asimismo, más que viajar hacia fuera, quiero viajar hacia adentro, hacia mi interior. Por ejemplo, ir a Haití, donde están mis padres, y escribir sobre esa situación.

¿Qué le llamó más la atención de los países en los que vivió ?
Lo que me ha llamado la atención es que pese a que somos países pobres, escondemos lo arcaico, lo pobre que somos. En cambio, en España por ser Europa hay un culto por lo antiguo, lo pueblerino.

¿Tiene razón Roberto Bolaño cuando plantea que al escritor chileno le interesa más lo frívolo que escribir bien?
Roberto Bolaño tiene razón. Pero es muy fácil hacer esta crítica a los otros falsos, frívolos por corromperse. Si criticas a la gente desde la pureza de la juventud siempre tendrás la razón. Es una crítica simple y poco eficaz. Lo que hay que destacar de Bolaño es que escribe bien, que esta en el mercado español, tiene la independencia que quiere y no escribe para los chilenos ni los españoles. Además, lleva a la literatura a un nivel muy alto y si no vende, no le interesa. Eso destaco de Bolaños. Lo otro me tiene sin cuidado.

¿En qué tipo de escritor le gustaría convertirse?
A mí no me gusta el típico escritor del boom que escribe desde afuera de su país. A mí me gusta el Chile actual, pero como tengo mucha distracción, prefiero salir al exterior a crear mis libros. Como verás, yo soy un poco contradictorio porque no quiero quedarme como un escritor del Chile imaginario, pero tampoco quiero quedarme en Chile sin poder terminar mis novelas porque tengo que entregar dos columnas de opinión sobre el viejo pascuero o porque tengo que, como escritor, ir a la escuela 218 a dar charlas sobre lo bueno que es leer. Y eso es lo que debes desarollar en Chile cuando eres escritor. Para mí, eso es patético.

¿Tiene algún proyecto nuevo en mente?
Estoy haciendo una nueva novela, ambiciosa para mis estándares. Es una novela sobre la nueva época de Chile, sobre el Chile actual, sobre la clase mía. Esa clase media alta chilena y mi ambiente de creación.

Lagos, Bachelet y política

A su parecer, ¿cómo fue el gobierno de Ricardo Lagos?
Primero que nada, debemos reconocer que el presidente Lagos tiene una carácter muy difícil, muy autoritario. Sin embargo, hizo cosas muy importante pero, más que nada, en el ámbito de lo simbólico. Destaco de él que supo hacer un encuentro entre el pasado y el presente; disminuyó la presencia y la influencia de la iglesia en política y en la sociedad; reforzó las FF.AA y eso es muy importante para el país.

¿Qué opina de Michelle Bachelet?
Michelle Bachelet, es hija de militar, educada en la RDA, que plantea reformas paritarias pero en el fondo no va a cambiar el estilo de gobernar el país porque a los chilenos les gusta mucho el autoritarismo. No en vano, la lógica militar y social en Chile es prusiana.

¿Por qué The Clinic tiene tanto éxito en Chile?
The Clinic es una satirización muy negativa de la prensa chilena. En Chile, los diarios normales no son serios, no hay rigor periodístico, sino que son más bien cómicos. Además, no informan bien, son sesgados y todos informan lo mismo. Por lo tanto, era necesario crear una publicación como the Clinic, que le dijera a la gente: “nosotros leemos lo que usted lee pero no creemos nada de lo que dicen y además, nos reímos de eso”. Así que esa es la clave, hacer reír a la gente y al mismo tiempo hacerle pensar.

¿Es posible decir que la transición chilena es hija de la española?
El modelo de la transición chilena fue copiado del español. Eso es claro. De hecho, Felipe González fue el profesor de los políticos chilenos y les enseño a hacer transición. Pero lo que diferencia la transición chilena de la española, es justamente que un español, Baltazar Garzón, hizo algo que ningún español se atrevió ha hacer en España: juzgar al dictador y bajarlo del pedestal. Por lo cual, la transición chilena que seguía el carril español se desvió hacia otro lado y ese otro camino hizo que Michelle Bachelet llegara al poder y no la derecha, como sucedió en España. Un acto inesperado pero bendito.