domingo, febrero 15, 2009

Marc Saint –Upery: La unión latinoamericana es posible

El periodista y analista francés publicó el libro 'El sueño de Bolivar', donde analiza los cambios surgidos en la región en los últimos 15 años y la asunción de la izquierda en toda Latinoamérica. Saint-Upery habló con IC sobre la Unión Latinoamericana, del racismo de la elite sudaca y de la potencia cultural de la llegada de Evo Morales al poder.



Madrid

Para nadie es una noticia que América Latina fue el laboratorio de la revolución ultraliberal a mediados de la década de los setentas, inaugurada a sangre y fuego por las dictaduras chilena y argentina. Con la herramienta de la metralleta y la fuerza bruta el sistema capitalista probó en la región todas la reformas neoliberales económicas posibles para crear riqueza llegando a regalar empresas estatales a precios ridículos, destruyendo sindicatos y generando un mercado laboral precario que hoy día muestra su cara más amarga con una crisis financiera que remece a todo el mundo.

Dos décadas después casi todos los países de Sudamérica expresaron su rechazo a las políticas dictadas por Washington, ocupado más en su guerra contra el terrorismo en medio oriente, y han elegido un camino a la izquierda. Aunque es un viraje más ideológico que económico, cada país intenta llegar a buen puerto según las condiciones históricas y sociales que la infraestructura ha podido mantener a flote.

Marc Saint-Upery, periodista, editor, traductor y analista político, es una gran conocedor de la realidad política latinoamericana. El francés que, desde hace diez años reside en Quito, es miembro del equipo de la redacción de la revista Mouvements y ha analizado en el libro ‘El sueño de Bolivar. El desafío de las izquierdas latinoamericanas’ (Ediciones Piados, Barcelona), los cambios sucedidos en los últimos 15 años en Sudamérica.

En la publicación, Marc Saint-Upery da un vistazo muy exhaustivo sobre resurgimiento de las izquierdas sudamericanas que, en su opinión, abre también una vía a la formación de un potente bloque geopolítico regional. Pese a las dificultades reales a las que se enfrenta el proceso de integración, esta dinámica sin precedentes resucita el sueño de unidad continental de Simón Bolivar.

En Casa de América de Madrid, Saint-Upery presentó la "biblia europea" sobre el paisaje político de Latinoamérica y señaló que "es erróneo trazar una línea divisoria entre buenos y malos o entre Hugo Chávez, Michelle Bachelet, Evo Morales, Luiz Inácio Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Los Kirchner o Rafael Correa”.

Independencia Cultural conversó con Saint-Upery

-¿Por qué hacer un análisis de los gobiernos de izquierda de América Latina?
-Vivo en Quito, Ecuador, desde hace 10 años y en el 2001 se veía que pasaba algo en Latinoamérica con los movimientos sociales y gobiernos de izquierda que iban asumiendo. Como Lula en Brasil, los movimientos sindicales en Argentina, la asunción de Hugo Chávez, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Bachelet en Chile. A mi me interesaban estos movimientos. Entonces hablé con mi editor en Francia para escribir un libro sobre estos sucesos políticos y me pasé viajando 4 años por toda América, y algunas veces con estadías de 4 semanas y luego volvía a los países a seguir estudiando sus comportamientos sociales, políticos y económicos.

-Europa mira siempre los movimientos de América Latina con atención. ¿a que se debe esta fijación?
-Hay una proyección muy curiosa, muy paradójica. Es una forma de exotismo para el europeo los movimientos de izquierda de América Latina. Es una forma de ver algo diferente dentro de su aburguesamiento. Pero al mismo tiempo es un sentimiento que tiene muchas particulares culturales que les liga con América Latina como el idioma y por lo parecido que se estructura el paisaje político entre los dos continentes. Además, hay un fenómeno de convencimiento en los europeos en la que dicen: “ellos aún pueden permitirse el lujo de hacer la revolución”. La verdad es que en Europa hay una cierta frustración con la normalización de las relaciones políticas y sociales. Los europeos dicen: “allá todavía hay movimientos sociales y políticos en la calle, debemos mirar hacia allá”.

-¿Por qué define en su libro sólo dos izquierdas las que dominan Latinoamérica: Chávez-Morales y Lula-Bachelet?
-Lo que digo es que el sistema de las dos izquierdas que siempre ocupan los periodistas internacionales y locales para definir lo bueno y lo malo, ejemplarizadas por Hugo Chávez y Evo Morales contra Lula y Michelle Bachelet, finalmente no son muy ciertas. Por ejemplo, ha habido una reforma tributaria de tipo avanzada en América Latina, muy europea, de corte muy progresiva tanto en Uruguay con Tabaré Vázquez, que es supuestamente un moderado de izquierda y como en Ecuador con Rafael Correa quien para muchos es un populista radical. En cambio, Chávez sigue con su política regresiva de impuesto porque tiene ingresos petroleros y por lo tanto, para el no es necesario esta reforma. Asimismo, los conflictos entre Uruguay y Argentina sobre las papeleras es un conflicto de intereses muy concretos pero no es una división entre una ala moderada y una radical de la izquierda latinoamericana. En el caso de Evo Morales, Hugo Chávez y Rafael Correa, podemos determinar que hay una semejanza sólo entre los dos últimos que son outsiders de la política y que vienen desde fuera del sistema de partidos de izquierda. En cambio, Evo Morales es un gran líder sindical y social. Al final los tres sólo comparten el mito refundacional de La República y que quieren empezar de cero.

-A su parecer, ¿se mantendrán los movimientos sociales y los indígenas en el tiempo?
Estos movimientos se mantendrán según como vaya evolucionando la economía ya que muchos gobiernos viven mucho de los productos primarios. América Latina a muy su pesar no ha logrado superar lo que los economistas llaman primarización extractivista. Chile también esta dentro de este grupo con la explotación del cobre y si baja la exportación con la crisis podrían venir muchos cambios sociales y políticos. En tanto, lo que pasa en Venezuela es que el sistema político se derrumbó y la oposición no esta unida ni logra cuajar con sus propuestas en la población. Asimismo no logra tener una figura fuerte con carisma para enfrentarse a Chávez. A diferencia que en Brasil y Chile, que su institucionalidad esta muy conformada. Pero la baja en el precio del petróleo, le puede afectar mucho a Hugo Chávez.

-¿Se puede generar mas igualdad, generar más cambios sociales a través de estos movimientos o la elite no aceptara nunca perder sus privilegios?
-El poder de decisión de las elites en América Latina es muy fuerte. En Sudamérica se mantiene esa fantasía del desborde popular, de las masas incultas, que es uno de los miedos tenaces de las elites y de la burguesía que a veces se expresa de una manera muy racista y vulgar. Por ejemplo, en Brasil, donde el gobierno tiene una economía muy liberal, en Sao Paulo dicen que Lula no sabe hablar portugués, que es inculto, feo, chico, etcétera. Además, el nivel de la corrupción e ineficiencia de las administraciones estatales es muy fuerte. Todas las administraciones sudamericanas, incluyendo Chile, no son realmente públicas y no funcionan para el ciudadano común sino que están en poder de clanes de corporativistas y en manos de intereses políticos. Pero aunque hay dificultades, se ve voluntarismo político frente al egoísmo de las elites que utiliza recursos legales y legítimos contra estos movimientos para criticarlos a través de la prensa, especialmente. Aunque algunas veces tienen razón. Por ejemplo, Correa es un jacobino con sus ministros. Chávez también es muy populista y gritón.

¿Cómo ve el cambio político, social y económico en Latinoamérica?
Es en todo sentido muy bueno. Pero aún más en el imaginario a nivel cultural ya que la asunción de líderes más terrenales generan cambios importantísimos en la población. Porque si tu ves las caras de los políticos en América Latina o en la publicidad son todos blancos europeos pero luego caminas por las calles y no es así la imagen de la ciudadanía. ¡No puede existir tal esquizofrenia cultura del país! No hay ninguna vergüenza de ser lo que uno es y los países deben reconocerse como tales. La verdad es que la gente se siente más ciudadana cuando un igual sube al poder porque hay más autoestima, más dignidad. El pueblo dice “nosotros también podemos”. Este elemento es un aporte muy fuerte en la popularidad de Hugo Chávez, de Lula y de Evo Morales.

¿Evo Morales es la figura más fuerte de este cambio a nivel cultural en Latinoamérica?
Estuve con el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Lineros, y me contó una cosa muy interesante. Cuando Evo fue a un pueblito indígena boliviano muy perdido a distribuir un bono de ayuda escolar de 20 dólares anuales, una cifra insignificante para nosotros pero que para estas personas es una ayuda muy valiosa, Evo le pregunta a un chico aymará: “¿qué quieres hacer cuando grande? Y el joven indígena le dice “quiero ser como vos”. Y esa respuesta es una avance cultural muy importante, una revolución cultural monumental ya que hasta ahora los indígenas sólo se proyectaban máximo como chofer de bus, de policía, o albañil, o de pequeño comerciante informal. Ahora los indígenas se pueden proyectar a todos los niveles de la jerarquía social. En una revolución del imaginario impresionante. Igualmente con Lula, que era obrero y ahora tiene ministros negros en su gabinete. Eso no cambia la pobreza estructural pero da esperanzas para mejorar las cosas y creer en mejores días. También yo estuve en EE.UU durante las elecciones y el nivel de la potencia emocional entre negros y migrantes es extraordinario tras la victoria de Barack Obama..

-Cuando habla del sueño de Bolívar, ¿es posible lograrlo pese a las diferencias que hay entre cada país, incluso desde tiempos originarios?
-Las diferencias entre los países y los partidos de izquierda son mezquinas. Se habla siempre de temas arancelarios, de fronteras, etcétera, que son sólo pequeñas diferencias. ¿Porque nació la Unión Europea? Dos potencias ideológicas y económicas después de la gran masacre de la Segunda Guerra, Alemania y Francia se unieron para lograr esta unión. Hubo una fuerte voluntad política para terminar hoy en día en la Comunidad Europea.
-En cambio en Sudamérica desde la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia no ha habido más guerras apocalípticas, aunque si problemas fronterizos. Se han evitado las guerras entre dictaduras como entre Argentina y Chile, y la Guerra del Cóndor entre Perú- Ecuador duró cinco días. No son capítulos dramáticos y problemáticos. Si tu comparas Sudamérica con el Báltico o Asia, en la región no hay un nacionalismo tan fuerte. La gente en Sudamérica grita mucho, mandan a los embajadores a casa pero si comparamos los problemas entre Pakistán e India u otros, como entre Congo y Ruanda, en América del Sur son bastantes pacíficos. La Unión en Latinoamérica debe superar estos problemas que finalmente no amenazan la subsistencia de los países. En mi opinión hay una mezquindad corporativa de intereses locales, de lobby de comerciantes y que son problemas reales pero absurdos y que las elites no quieren superar políticamente.

-Chile siempre mira a Europa y a EE.UU. ya sea en lo político y en lo económico ¿Cómo ve la situación de Chile en el continente?
-En un cierto momento, Chile debe decidir a quien apoyar y ver si sigue en esta travesía sudamericana. Chile piensa que esta en Europa y pese a su éxito económico es uno de los países mas desiguales del mundo. Si bien no le fue mal con esta estrategia de que el mundo es China, Europa, EE.UU., la cuestión es que Chile está en América del Sur, no en otro continente y debe tener un buen entendimiento con sus vecinos. Incluso, creo que puede haber un agotamiento en el modelo chileno. Además, el problema en Chile es que hay un respeto admirable a las instituciones, que finalmente es muy excesivo. Veo que después de las movilizaciones de los escolares se empieza a reclamar y a pedir cambios, se quiere sacudir al sistema. Es verdad que en Chile es muy fuerte aún el trauma histórico de la dictadura y eso hace que la gente camine a paso lento, pero lo interesante es ver que la población en dos años ha madurado mas que el espectro políticos y pide reformas mas audaces.

-Usted estuvo viajado por todo el continente. ¿Es verdad que todo el mundo admira el modelo neoliberal chileno de la Concertación?
-Por ejemplo, el gobierno de Correa sigue con mucho interés el modelo chileno y ha enviado a sus economistas a conocer la experiencia chilena en diferentes reformas del Estado, de justicia, económicas, etcétera. Pero Chile debe aprender también de los movimientos sociales que están pasando en América Latina y dar espacio a la representación de los intereses de la izquierda extraparlamentaria, de los sindicatos, generar más democracia participativa. Ahora, creo que si bien Concertación tiene una fuerza increíble para refundarse como alternativa, de relanzarse y salir airosa en las elecciones, si la izquierda extraparlamentaria se aburre de su mediocridad no los apoyará y podrían perder las elecciones del 2009 ante la derecha.