jueves, enero 31, 2008

CASA DE AMERICA MADRID PRESENTA DOCUMENTAL EL ALMA DE LOS VERDUGOS

Este martes, 5 de febrero, a las 19:30 hs, tendrá lugar la presentación especial del documental EL ALMA DE LOS VERDUGOS. Después de la proyección del documental se realizará un debate con la presencia del director Vicente Romero y el cineasta Federico Luppi.

EL ALMA DE LOS VERDUGOS ( 105’ )
España 2006

Dirección e investigación Vicente Romero y con Baltasar Garzón

Sinopsis
El periodista Vicente Romero y el juez Baltasar Garzón exploran la manera de ser, pensar y sentir de los responsables de la más cruenta represión en la historia de América Latina. El alma de los verdugos es un retrato descarnado de los autores de la represión en el cono sur. El documental trasciende el reportaje informativo y supera los hechos concretos para hacer un retrato en profundidad de los torturadores.

Se trata de arrojar luz sobre un fenómeno tan desgarrador como complejo: ¿Cómo es posible que haya víctimas enamoradas de sus torturadores? ¿Cómo puede una víctima pedirle a uno de ellos que le de la mano para aguantar el dolor? Los testimonios de víctimas y verdugos conducen la narración del documental, que permitirá a los espectadores asomarse a las profundidades más oscuras del alma humana.

SALA IBERIA. Casa de América

Martes 5 de febrero, 2007
19.30 hs – Entrada libre
Aforo limitado

"El periodista Seyoum Tsehaye se encuentra en la celda número 10 del Bloque A01" : nuevas revelaciones sobre el campo penitenciario de Eiraeiro

A pocos días de la Cumbre de Jefes de Estado de la Unión Africana, que se celebrará del 31 de enero al 2 de febrero de 2008, Reporteros sin Fronteras exhorta a los países miembros a intervenir con Eritrea. Y, por otra parte, pide a la Unión Europea que adopte sanciones individuales para los responsables de la cárcel.

Eritrea

El periodista independiente eritreo Seyoum Tsehaye, último galardonado con el Premio Reporteros sin Fronteras – Fundación de Francia, sigue vivo y encarcelado en la celda número 10 del Bloque A01, reservado para los presos políticos más importantes, en el campo penitenciario conocido como "Eiraeiro", cerca de la localidad de Gahtelay, al norte de la carretera Asmara-Massawa.

Esta información, entre otras, la ha conseguido Reporteros sin Fronteras en enero de 2008, de una fuente eritrea cuyo anonimato se ha preservado, y que ha tenido acceso a esa cárcel donde se encuentran internado muchos responsables políticos.

Según este testigo, Seyoum Tsehaye fue trasladado a Eiraeiro en torno a 2003. Se le ha visto a punto de pegarse con sus guardianes, varios años después de su llegada a ese campo penitenciario secreto, situado en el valle de una región montañosa y desértica. Muy agitado, con la cabeza afeitada y larga barba, se ha rebelado varias veces contra los soldados encargados de vigilarle, negándose a tomar la comida de los presos y repitiendo que había "hecho su trabajo", que es "responsabilidad" suya y que "le importa un comino morir allí".

A Seyoum Tsehaye, convertido en fotógrafo y cineasta independiente tras haber dirigido la televisión pública después de la independencia, se le daba por desaparecido desde abril de 2002, en las cárceles eritreas. Varios presos de conciencia, encabezados por Fessehaye Yohannes, apodado "Joshua", fueron entonces trasladados a un destino desconocido, con el objetivo de ocultar la huelga de hambre que había iniciado para exigir que se presentaran ante un tribunal. Junto con una decena más de directores de periódicos y redactores jefes, a Seyoum Tsehaye le detuvieron en las razias ordenadas en septiembre de 2001 por el presidente Issaias Afeworki y sus colaboradores, después de que varias personalidades del partido único, y del ejército, reclamaran públicamente reformas democráticas en el país.

La fuente de Reporteros sin Fronteras ha descrito con detalle el complejo penitenciario, su funcionamiento y las condiciones en que están detenidos los presos. En 2006 se difundieron unas primeras informaciones, en un informe efectuado por los servicios de inteligencia etíopes. Pero se trataba de testimonios de segunda mano. El presente informe es un resumen el relato de este testigo directo, cuyas palabras ha recogido un representante de Reporteros sin Fronteras, y que vienen a confirmar las primeras informaciones hechas públicas sobre ese complejo penitenciario de alta seguridad, aunque sin embargo se ha dicho de él que no es "la peor de las cárceles de Eritrea".

Procedimientos de accesos

A los presos destinados al internamiento en Eiraeiro les llevan, con los ojos vendados, en un vehículo todo terreno hasta el campo penitenciario, situado a pocos kilómetros del pueblo de Gahtelay, en la provincia del Mar Rojo septentrional. Una región que tiene importantes variaciones de temperatura, que van de cuarenta grados Celsius durante el día a varios grados por debajo de cero en la noche.

A mitad de camino al pueblo de Asus, después de la localidad de Filfil, una carretera nueva se hunde en una zona montañosa, donde en otros tiempos había una plantación de café. Después de unos cuarenta y cinco minutos de viaje se encuentra un primer control atravesando la carretera. Varios soldados guardan ese primer acceso, que no se puede franquear más que con un salvoconducto sellado por la oficina del Jefe del Estado. El responsable del puesto de guardia tiene que telefonear al administrador del campo, y proceder al registro del vehículo, antes de dejar que el preso y su escolta continúen el camino, hasta el lugar denominado "cota 346" en los mapas del Estado Mayor.

Desde 2005, las unidades especiales encargadas de la custodia del campo llevan uniformes beige con dibujos de camuflaje, y tienen que hacer un juramento especial para conseguir ese destino, en el que se comprometen a no revelar nada sobre Eiraeiro. Llevan casco, van armados con un fusil ametrallador AK-47 y una porra. Antes llevaban el uniforme beige con sahariana llamado “Milano”, de los combatientes eritreos.

Alrededor de un kilómetro después de la barrera se encuentran las barracas de los guardianes de Eiraeiro, y después finalmente el perímetro del propio campo, señalado en un lado por unas filas de hierro con púas, y hacia el norte por un campo de minas. Tras el segundo control, los presos son llevados a la oficina del administrador, un edificio en forma de L en el exterior del recinto del complejo, donde se encuentran los detenidos. En el inmueble hay también una panadería, un puesto médico y una farmacia, así como una habitación para los altos responsables que llegan de Asmara, y especialmente para el presidente Issaias Afeworki.

Los presos son presentador al administrador del campo, el teniente coronel Isaac Araia, apodado "Wedi Hakim". Tanto los presos como sus escoltas — e incluso los oficiales llegados de Asmara para interrogar a algún interno —, tienen que vaciar sus bolsillos y desembarazarse entre otras cosas de todos los pedazos de papel y los lápices que pudieran llevar encima. El administrador verifica la autenticidad de los salvoconductos, así como la agenda de visitas previstas, en una habitación vigilada por dos cámaras de vídeo. Les da a firmar a los presos un documento, en el que se detalla su identidad, y les entrega un uniforme, compuesto de pantalón y camisa azul, dos mantas militares y una estera.

Un gulag africano

Con los pies descalzos, escoltados, con la prohibición formal de mirar o hablar a otros detenidos, o a los guardias con los que pudieran cruzarse, los presos franquean el recinto del campo, delimitado por un muro de cuatro metros de alto, y son conducidos a uno de los tres edificios en que se encuentran las celdas.

Más abajo del edificio de la administración, en un solar, el campo penitenciario está constituido por un conjunto de tres "bloques"; unos edificios de cemento en forma de E, donde se alinean 64 habitaciones herméticas, separadas por un grueso muro. Cada una de las alas de esos bloques lleva una letra y un número. Las tres alas del boque donde están internados los presos más importantes, y entre ellos los periodistas, se llaman : A01, B01 et B03.

En cada ala, la primera fila de celdas da al exterior. La segunda se alinea a lo largo de un pasillo que atraviesa el edificio. "El principio con que se construyeron los bloques es que las puertas de la celdas den a un muro, de manera que no puedan ver a los demás", ha explicado el testigo a Reporteros sin Fronteras.

Las celdas son cubos ciegos de tres por tres metros, terminados en un techo inalcanzable para un hombre. Permanecen iluminadas las veinticuatro horas del día por bombillas colocadas detrás de un círculo de plástico opaco. Están cerradas por puertas de metal numeradas, en las que se ha colocado un visor de diez por diez centímetros, a través del cual los guardianes pasan la comida a los presos. A mano derecha, al entrar en la celda, un agujero en el suelo hace las veces de aseo, y encima de él hay un grifo de agua, que solo puede accionar el administrador del campo.

Al fondo, frente a la puerta, una barra de metal de un metro de alto, anclada en suelo, sirve para atar a los presos cuando se les castiga. Si los guardias consideran que se han portado mal (una mirada o un gesto dirigido a otro preso, o a un soldado, por ejemplo), les esposan los pies y les atan las manos a la espalda, en torno a la barra. Se ven obligados a permanecer en cuclillas "durante al menos 40 horas", según la fuente de Reporteros sin Fronteras.

El infierno cotidiano

A los presos se les tiene, durante toda la jornada, con luz eléctrica y en el aislamiento más absoluto. Algunos están atados de pies y manos, otros no. Cuando no están encerrados en la celda, a los presos les llevan a una de las tres salas de interrogatorios, que con frecuencia llevan a cabo Abdulla Jaber, responsable de la seguridad del partido en el poder, el Frente Popular para la Democracia y la Justicia (PFDJ), y otros altos responsables como Yemane Gebreab, apodado "Monkey", consejero especial del presidente Issaias Afeworki. En esas sesiones torturan a los presos y sobre todo les pegan con látigos de plástico. Encima de las puertas de las salas de interrogatorios hay mensajes escritos. Uno dice : "¿Has visto los que se han muerto antes que tu?". Y otro : "Si no te gusta el mensaje, mata al mensajero".

Un barbero, que también va escoltado por un guardia para impedir que hable con los detenidos, rapa a los presos cada dos meses. Comen dos veces al día, en un bol de plástico, una sopa de lentejas, legumbres o patatas; también les dan un vaso de té por la mañana y seis trozos de pan. Solo tienen derecho a un litro de agua al día. A los detenidos que tienen peor aspecto les pueden entregar una ración de agua suplementaria, pero únicamente por prescripción facultativa del médico del campo, el doctor Haile Mihtsun. En esos casos se clava la receta en la puerta de la celda. El administrador abre los grifos de las celdas, situados encima de los aseos, veinte minutos por semana, obligando a los presos a lavarse el cuerpo y la ropa en ese corto espacio de tiempo.

En 2006 y 2007, las informaciones recogidas por Reporteros sin Fronteras, en Asmara y en el extranjero, hablaban de que en Eiraeiro habían muerto al menos nueve presos. Entre ellos estaban Yusuf Mohamed Ali, redactor jefe de Tsigenay, que habría fallecido el 13 de junio de 2006, Medhane Haile, redactor jefe adjunto de Keste Debena, que habría fallecido en febrero de 2006 y Said Abdulkader, redactor jefe de Admas, que habría fallecido en marzo de 2005.

El poeta y dramaturgo Fessehaye Yohannes, apodado "Joshua", cofundador del semanario prohibido Setit, habría muerto detenido el 11 de enero de 2007, según supo más tarde Reporteros sin Fronteras de fuentes creíbles. El testigo interrogado en enero de 2008 ha confirmado la muerte en detención de "Joshua", que estaba internado en la celda número 18, refiriéndose también a la existencia de un cementerio "detrás del edificio del administrador, donde están enterradas al menos siete personas.

fuente: RSF

martes, enero 29, 2008

Marianne Faithfull, Tamara Rojo y María Pagés encabezarán la oferta cultural de 'Ellas Crean'

MADRID.- La cuarta edición del festival “Ellas Crean” se desarrollará en distintos escenarios madrileños desde el próximo 22 de febrero al 8 marzo, coincidiendo con los actos conmemorativos del “Día Internacional de las Mujeres”. En este sentido, su amplia y variada programación atenderá a distintas disciplinas artísticas, desde la música y la danza al teatro,el cine, la poesía y el arte contemporáneo.

Así, algunas de las artistas y creadoras que ya han confirmado su participación son la británica Marianne Faithfull, auténtico ícono contracultural de los agitados años sesenta; la cantante del célebre grupo húngaro Muzsikas, Márta Sebestyén, una voz asociada ya a la banda sonora de la oscarizada película El Paciente inglés; la también cantante Ornella Vanoni, una de las glorias de la canción italiana; o dos de las mayores referencias de nuestra danza actual, la bailarina Tamara Rojo y la bailaora María Pagés.

A todo ello se sumarán otras actividades de artísticas, cinematográficas y literarias, así como las programaciones, en clave de mujer, diseñadas por el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista y la asociación de salas madrileñas La Noche en Vivo.

El festival 'Ellas Crean' supone un gran encuentro cultural y social dedicado al pensamiento y la creatividad de las mujeres.

lunes, enero 28, 2008

España: No a los indultos para torturadores

El Tribunal Supremo confirmó el indulto de cuatro policías declarados culpables de detención ilegal y malos tratos

Londres.- Amnistía Internacional expresa honda preocupación ante el indulto parcial de cuatro policías locales declarados culpables de la detención ilegal y malos tratos a Mamadou Kane, concedido por el Consejo de Ministros en el 2005 y confirmado por el Tribunal Supremo el 18 de enero de 2008, al desestimar el recurso presentado contra su concesión.

Los cuatro agentes de la policía local de Vigo (Galicia) habían sido suspendidos de sus funciones por un periodo de entre ocho y diez años, y condenados a penas de entre tres y cuatro años de prisión por golpear, insultar y detener ilegalmente en marzo de 1997 a Mamadou Kane, residente en España de origen senegalés. Como consecuencia del indulto, los cuatro policías se reincorporaron a sus puestos en enero de 2006 y nunca han cumplido las penas de cárcel.

Amnistía Internacional ha expresado en numerosas ocasiones su preocupación por las torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes (malos tratos) que cometen agentes encargados de hacer cumplir la ley en España, así como ante el hecho de que no se ponga fin a la impunidad efectiva de los responsables. Al no garantizar la prevención y la investigación exhaustiva de los actos de tortura y el castigo adecuado de sus perpetradores, las autoridades españolas vulneran el derecho internacional de derechos humanos.

Amnistía Internacional no es la única organización a la que le preocupan estos hechos. En 1996, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en sus Observaciones Finales sobre el informe presentado por España, observó con inquietud que “las autoridades públicas no siempre realizan investigaciones sistemáticamente y que, cuando los miembros de esas fuerzas son declarados culpables de tales actos y condenados a penas de privación de libertad, a menudo reciben indultos, son excarcelados pronto o simplemente no cumplen la condena”.

Esta práctica ha sido criticada también por el Comité contra la Tortura de la ONU en su decisión del 2005 sobre el caso de Kepa Urra Guridi, en la que declaró que la reducción de las penas y la concesión de indultos a tres miembros de la Guardia Civil declarados culpables de torturas violaba el artículo 4 de la Convención contra la Tortura (que obliga a las autoridades a garantizar que los actos de tortura son castigados con penas adecuadas que tengan en cuenta la gravedad del delito).

En el informe de Amnistía Internacional titulado España: Sal en la herida. La impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos, publicado en noviembre de 2007, se afirma que la concesión de indultos a funcionarios encargados de hacer cumplir la ley declarados culpables de malos tratos contribuye, entre otros factores, a la impunidad efectiva de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley responsables de violaciones de derechos humanos.

Por su parte, el informe de Amnistía Internacional de 2004 titulado España: Acabar con la doble injusticia. Víctimas de tortura y malos tratos sin reparación contiene más ejemplos de casos en los que el gobierno concedió el indulto a agentes de policía declarados culpables de malos tratos, incluidos casos en los que dicho indulto fue concedido en contra de la recomendación del tribunal que impuso la condena.

Amnistía Internacional considera profundamente preocupante que la medida adoptada por el Consejo de Ministros ilustra el hecho de que el gobierno no transmite un mensaje claro a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, y a la opinión pública en general, de que los malos tratos a detenidos están absolutamente prohibidos y serán objeto de investigaciones y de sanciones penales y disciplinarias.

Amnistía Internacional pide a las autoridades españolas que adopten las medidas oportunas, en cumplimiento de las normas legales internacionales, para garantizar que las personas responsables de actos de tortura y otros malos tratos son enjuiciadas y sancionadas adecuadamente en todos los casos.

Información general

El 16 de marzo de 1997, cuatro policías locales detuvieron en Vigo (Galicia) a Mamadou Kane, vendedor ambulante de origen senegalés. Mamadou Kane declaró que en lugar de llevarlo a la comisaría de policía para comprobar su identidad, lo condujeron a una zona cerca del campus universitario de Marcosende, donde, según dice, le dieron una paliza, profirieron insultos racistas contra él, le amenazaron de muerte y le dijeron que iban a expulsarlo de España si insistía en presentar una denuncia contra la policía.

El 19 de abril de 1999, la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó a los cuatro policías locales a penas de privación de libertad por detención ilegal y a dos de ellos también por malos tratos, aunque declaró que no había pruebas suficientes de que los agentes hubieran proferido insultos racistas contra Mamadou Kane.

Uno de los policías fue condenado a cuatro años de prisión, y los otros tres a sendas penas de tres años. También fueron condenados a penas de entre ocho y 10 años de inhabilitación absoluta para ocupar cargos públicos y a abonar una indemnización a Mamadou Kane. Sin embargo, en el 2005, el Consejo de Ministros indultó a los cuatro policías condenados.

Fuente: Amnistía Internacional.