martes, enero 20, 2009

Marie Noelle: "La guerra y el exilio forman parte de nuestra época"

La directora de “La mujer del Anarquista”, que se estrenó el viernes 23 de enero recién pasado en toda España, no acepta que a su filme sea catalogado como una película más de a Guerra Civil española. En su opinión, su creación va más allá del tópico que los periodistas y críticos de cine quieren imponer a todo lo que huela a historia.

“La mujer del Anarquista” es un drama romántico en el que Juan Diego Botto y María Valverde son Manuela y Justo, una pareja separada a causa del exilio que siguió al triunfo franquista y que vuelven a reunirse diez años después.. Noelle dirigió esta coproducción alemana, francesa y española junto a su marido, el alemán Peter Sehr.

'No es otra película más sobre la Guerra Civil, sino una película maravillosa de amor y dignidad', explicó Marie Noelle. Esta historia se basa en el recuerdo de sus abuelos, exiliados republicanos en Francia.
“Mi abuela, que me inspiró para escribir “La mujer del anarquista”, tenía mucha fantasía y contaba muchísimas historias, siempre fascinantes, pero uno nunca sabía si te estaba contando un cuento que se acababa de inventar o si había ocurrido de verdad. Por ello, al principio yo sólo quería informarme sobre los hechos, nada más”.

De esta manera, a lo largo de sus investigaciones, dio con muchos objetivos reales. “Así al final descubrí que la larga separación de mis abuelos a causa de la guerra, su amor incondicional y la trágica historia de su exilio parecían ser una historia para la gran pantalla. De pronto sentí ganas de contarla, como si necesitara llenar los “hechos” otra vez con vida palpitante”, comentó Noelle.

Para Noelle fue mucho más difícil escribir este guión ya que al principio carecía totalmente de distancia. “El problema de la generación de nuestros padres es que no se atrevieron a hablar con sus padres sobre el pasado. En España no existe apenas una familia intacta, una que no haya sido distorsionada, donde no hayan luchado unos contra otros, donde no haya ningún exiliado. La guerra civil nos ha marcado a todos, hasta el día de hoy, cuando continúa la tarea de la apertura de fosas y la recuperación de la memoria”.

En “La mujer del anarquista” hay muchas penas y heridas, y éstas se plasman en los hijos, aunque no lo hayan vivido directamente. “El hecho de que nada haya sido verbalizado, que todo esté lleno de rincones oscuros, y nadie sepa qué monstruos se encuentran durmiendo allí hace que sea tan importante empezar a hablar, sin que importe mucho el cómo, quién y dónde, el orden o la precisión. La verdad subjetiva es lo importante en este caso, sólo así podemos compararla con la verdad objetiva y posicionarnos al respecto, reconocer mejor nuestra identidad”.

Cualquiera que sea la época, las mismas tragedias se repiten, las mismas masacres. “La guerra y el exilio, por desgracia, también forman parte de nuestra época. Los que han escapado a la muerte o a una vida miserable jamás formarán parte de nada y estarán para siempre desposeídos de lo que han vivido en su patria. Y para integrarse en su nuevo país, para reconstruir su identidad, los emigrantes a menudo se desprenden de sus recuerdos”.

Para Noelle, el proceso de la memoria es fascinante. “Lo he vivido con mis familiares y hablando con testigos de la época...Cuando empecé a escribir, no lograba acordarme de la voz de mi abuelo. No recordaba si tenía un acento al hablar francés, qué clase de giros utilizaba, etcétera. Mis recuerdos esbozaban un hombre enjuto que inventaba juegos raros y maravillosos para sus nietos, un hombre rodeado de misterio. Cuando murió, yo era demasiado joven. Sin embargo, él me dejó una isla de fantasía que siempre me rodeaba de su calor entrañable”.

"Hay muchos aspectos del conflicto que no han sido tratados", explicó la directora, quien ha subrayado que con este largometraje ha intentado mostrar la "represión que siguió a la guerra, incidiendo en las heridas de los dos bandos y en la vida cotidiana, aquella que normalmente no se enseña".

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