jueves, octubre 04, 2007

Rusia: se cumple un año de la muerte de Anna Politkovskaya







Durante la semana del 1 al 7 de octubre de 2007, personas de todo el mundo, entre ellas miembros y simpatizantes de Amnistía Internacional, rendirán tributo a la periodista y defensora de los derechos humanos rusa Anna Politkovskaya, que fue asesinada el 7 de octubre de 2006 en el bloque de apartamentos donde residía en Moscú.

Es casi seguro que a Anna Politkovskaya la mataron a causa de su trabajo periodístico, en el que denunciaba violaciones de derechos humanos cometidas en toda Rusia. Amnistía Internacional considera que la manera en que se ha llevado hasta la fecha la investigación criminal sobre su muerte muestra que hay escasa voluntad política para poner a disposición judicial a las personas que ordenaron el homicidio.

Desde finales de agosto de 2007, al menos 12 personas han sido detenidas en relación con el asesinato pero varias de ellas quedaron en libertad al tener una coartada. Entre los detenidos en relación con el caso cuyos nombres se dieron a conocer públicamente había funcionarios del Ministerio del Interior y del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y un ex jefe de una administración local de Chechenia.

Sin embargo, un año después de la muerte de Anna Politkovskaya, no sólo el asesino continúa sin ser identificado, sino que no parece que se registren avances en la investigación para determinar quién ordenó el homicidio. Aunque antiguos compañeros de Anna Politkovskaya en el periódico Novaya Gazeta habían expresado a lo largo del año su satisfacción por el trabajo realizado por el grupo de la Fiscalía General responsable de la investigación del asesinato, ahora temen que las personas que ordenaron el homicidio no serán puestas a disposición de la justicia.

Además, el abogado de los tres hermanos chechenos que figuran entre los detenidos por su presunta participación en el asesinato ha afirmado que sus clientes han sufrido malos tratos. Esto, junto a la detención aparentemente equivocada de otros sospechosos, hace temer que la investigación no se realice cumpliendo rigurosamente los requisitos que impone la ley.

Anna Politkovskaya fue objeto de intimidación y hostigamiento por parte de las autoridades rusas y chechenas a causa de sus críticas contra la política y la actuación gubernamentales. Comenzó a escribir sobre el conflicto armado de Chechenia y el Cáucaso Septentrional en 1999, y desde entonces la detuvieron y amenazaron en varias ocasiones con graves represalias, incluidas amenazas de muerte. Anna Politkovskaya entrevistó a personas rusas, chechenas y miembros de otros grupos étnicos que denunciaron haber sufrido tortura y otros malos tratos, y a otras a quienes, según informes, las autoridades de la Federación Rusa habían negado justicia de otro modo.

Por denunciar en sus trabajos periodísticos las violaciones graves de derechos humanos, la corrupción y otras violaciones de la ley en la Federación Rusa, la tildaron de simpatizante de “terroristas” y enemiga del pueblo ruso. Esto no la detuvo; antes al contrario, reconociendo las restricciones que siguen dificultando la información independiente sobre Chechenia y el Cáucaso Septentrional, consideró que tenía el deber de seguir escribiendo sobre las personas que de otro modo no tenían voz.

Actualmente, otros periodistas, defensores de los derechos humanos y abogados de la Federación Rusa siguen siendo objeto de ataques, amenazas e intimidación, incluidas amenazas de muerte. Muchos prefieren no hablar de ello en público, pero Amnistía Internacional ha recibido en los últimos años información fidedigna de varios defensores de los derechos humanos y periodistas sobre graves amenazas dirigidas contra ellos con el fin de silenciarlos. Esas amenazas han provenido de agentes estatales y no estatales.

Una de las personas amenazadas, la periodista Fatima Tlisova, escribió sobre la situación en el Cáucaso Septentrional para varias agencias de noticias. Fatima Tlisova afirmó en una conferencia de prensa celebrada en Washington (Estados Unidos) en 2007 que temía que hubieran intentado envenenarla cuando vivía en Nalchik, Kabardino-Balkaria.

En otro caso, el de Magomed Mutsolvgov (defensor de los derechos humanos de Ingushetia), un sitio web radicado en la República de Ingushetia ha publicado en 2007 una carta remitida por una persona que afirmaba haber oído casualmente conversaciones entre miembros de los organismos encargados de hacer cumplir la ley en las que hablaban de la necesidad de poner fin, por todos los medios posibles, al trabajo de Magomed Mutsolgov. Magomed Mutsolgov es el máximo responsable de la organización de derechos humanos MASHR, que apoya a familiares de personas que han sido objeto de desaparición forzada y a víctimas de tortura. Poco después de la publicación de esta carta en el sitio web, Magomed Mutsolgov dijo a Amnistía Internacional que estaba seguro de que lo seguían.

Amnistía Internacional pide a las autoridades rusas que se manifiesten de forma clara e inequívoca en defensa de los periodistas, abogados y defensores de los derechos humanos que hablan abiertamente de la situación de los derechos humanos en la Federación Rusa.

Amnistía Internacional pide a las autoridades federales y de Chechenia que adopten medidas efectivas que permitan que observadores y periodistas independientes, incluidos periodistas extranjeros, informen desde Chechenia sin miedo a sufrir represalias.

Además, Amnistía Internacional pide a las autoridades rusas que protejan a periodistas, defensores de los derechos humanos y abogados investigando activamente las denuncias de ataques contra periodistas, defensores de los derechos humanos y abogados, incluyendo sin limitación el asesinato de Anna Politkovskaya. Las personas que resulten responsables de estos delitos, incluidas las que ordenaron o planearon y organizaron los ataques, deben comparecer ante la justicia sin dilación.

fuente: Amnistia Internacional

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