miércoles, noviembre 21, 2007

España y la radicalización de los ultras

El enemigo interno es la inmigración, es Hugo Chávez, es Zapatero, es el lobby gay o son todos los que no crean en la España católica. Los movimientos fascistas se aferran a cualquier tema para radicalizar y moldear la opinión de los ciudadanos españoles. Ante eso, los anarquistas y la extrema izquierda toman posición de combate y la celebración de la muerte de Franco, este martes 20 de noviembre, caldea aún más los ánimos.

(Madrid)

A medida que se avanza por Madrid, el entorno se percibe crispado. Los ciudadanos españoles, especialmente lo de mayor edad, reclaman por la situación política, económica y social que está atravesando España.

Vociferan en los bares que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es muy débil ante la fuerte inmigración que ha llegado a la Península Ibérica en la última década.

La población autóctona, ante la cada vez más evidente diversidad cultural, no acepta de buen grado que diversas razas tomen sus calles, reciban beneficios fiscales e incluso reivindiquen sus derechos electorales. La “invasión” de más de 4 millones de extranjeros legales, quienes aportan miles de millones de euros a la seguridad social, más otros 4 millones que no tienen los papeles en regla, ha terminado por molestar a los españoles.

Asimismo, asocian la delincuencia a los sudacas, a los negros y a los moros, a quienes señalan, de pasada, como esos “extranjeros” que se aprovechan de la Seguridad Social. Una situación favorecida, en parte, por la información vertida por los medios de comunicación, muchos de los cuales salpican sus páginas de estudios de delincuencia, de barómetros de opinión popular y de porcentaje de llegada de pateras a las costas españolas… Índices oportunistas que únicamente generan alarma entre los conciudadanos de la Madre Patria.

Junto a estos temas, el debate se ha “encendido” con la presunta desmembración de España, asunto impuesto por la agenda temática del Partido Popular (PP), que parece estar liderado desde la sombra por el sempiterno ex presidente, José María Aznar. El resurgimiento de los movimientos nacionalistas catalanes y vascos, que exigen la autodeterminación, podría ser el origen del fatal desenlace para la Península Iberica, según auguran los visionarios de este partido.

Estas dos bombas que el PP ha activado para debilitar al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y así recuperar el poder en las próximas elecciones de marzo de 2008, han explotado recientemente en la sociedad española despertando un patriotismo exacerbado con tintes fascistas y franquistas cuya primera víctima colateral ha sido el joven de 16 años, Carlos Palomino, que formaba parte de un movimiento anarquista que operaba en el barrio obrero madrileño de Vallecas. Este joven fue asesinado en el Metro USERA por un militar miembro del partido Democracia Nacional (de ideología ultraderechista) al término de una manifestación contra la inmigración ilegal en España. Su delito: tener aspecto anarquista y mirar a los ojos a un “oponente ideológico”.

A partir de ahí, las manifestaciones fascistas y antifascistas, algunas de ellas sin autorización, han empezado a surgir casi por generación espontánea. Especialmente, en los albores del 20 noviembre, fecha que conmemora el 32 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco.
Los altercados más graves motivados por antifascistas se desataron el pasado sábado 17 de noviembre en Barcelona, paradógicamente la cuna de los movimientos neonazis en la Península Ibérica. Los antifascistas provocaron destrozos callejeros y duros enfrentamientos con los Mossos d'Esquadra (policía autónoma). Al menos 22 agentes resultaron heridos y siete jóvenes fueron detenidos.

Ese mismo sábado, 17 de noviembre, las calles más céntricas de Valladolid, (base poderosa del falangismo español) también fueron escenario de una manifestación antifascista y anti-racista, convocada por el Partido Comunista Español (PCE) y la de Confederación Nacional del Trabajo (CNT), de raíz anarquista.

Más de 1000 antifascistas pertenecientes a diversas organizaciones políticas y sindicales de la ciudad o personas a título individual asistieron a la cita por la preocupación del ascenso y la permisividad de la que goza el fascismo en el Estado español. Y es que no hay que olvidar que los partidos que enarbolan ideas franquistas no están prohibidos en España aunque sí los símbolos nazis.

Otra manifestación se desarrolló en Salamanca, organizada por Acción Antifascista de Salamanca y en el lugar se guardó un minuto de silencio por el chico asesinado en el popular barrio de Usera en Madrid, Carlos Palomino. En el transcurso de la manifestación se pudieron oír gritos en contra del fascismo, como "no pasarán", "los ricos señalan los nazis apuñalan", "no nos mires, únete", "Carlos hermano, nosotros no olvidamos". En especial se oyeron voces en contra del partido ultra derechista Democracia Nacional, exigiendo su ilegalización.

Al día siguiente y en forma de provocación, centenares de falangistas hicieron peregrinaciones al Valle de los Caídos, un fantasmagórico grupo moumental levantado por Franco explotando a los prisioneros republicanos, y donde el caudillo está sepultado. Además de rendir rendir homenaje a Francisco Franco y al fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, los allí concentrados mostraron su rechazo a la ley de la memoria histórica recién aprobada por el gobierno de Zapatero. Estos grupos no quieren que el Valle de los Caídos se convierta en lugar de la memoria de todos los españoles ni que los nombres de los golpistas se borren de las calles españolas.

Durante la concentración se ondearon decenas de banderas pre-constitucionales (con el águila imperial) y numerosas personas cantaban el “Cara el Sol” ataviados con camisas azules, brazaletes con los colores de la bandera rojigualda y boinas rojas, el atuendo característico de la Falange.

En la ocasión el líder de Acción Juvenil Española y del Movimiento católico español, José Luis Corral señaló a la prensa que la muerte del niño "no fue una pelea de bandas, sino un ataque contra un soldado español, un héroe que merece una condecoración".

También declaró que el presunto asesino "resistió la agresión de 30 energúmenos que pretendían lincharlo, acabando con la vida de uno de ellos en defensa propia, hiriendo a otro y logrando evitar que lo lincharan, lo cual resulta en estos tiempos bastante heróico".

La irrupción de los franquistas y los partidos de extrema de derecha española ha llegado a tal nivel de permisividad que invitaron a la capital a un ex líder del Ku Klux Klan, el estadounidense David Duke, que ha sido congresista del partido republicano por Luisiana, para promocionar su nuevo libro, 'Supremacismo judío'.

La visita se produjo precisamente en el delicado fin de semana en Madrid, protagonizado por las manifestaciones en honor al 20-N.

La visita del ex jefe del Ku Klux Klan fue organizada por la editorial Ediciones Ojeda, una empresa de Barcelona fundada por un sacerdote católico, y es apoyada por Democracia Nacional y Alianza Nacional. Duke también ofreció conferencias en Barcelona.

Chávez, Juan Carlos I, y los franquistas

En este estado de exaltación patriótica que vive España, el choque entre Hugo Chávez y Juan Carlos de Borbón en la Cumbre de Presidentes de Iberoamérica celebrada en Chile se convirtió en una excusa más para remover aún más el sentido patriótico en este país.

Tras el famoso “Por que no te callas” se generaron un sin fin de debates en la televisión nacional y se comercializó como politono para los celulares la frase del Borbón.

El mejor ejemplo de amarillismo se vio en la cadena Antena 3, de la cual es accionista mayoritario el derechista italiano Maurizio Carlotti. En el programa de conversación “360 grados” del canal privado se llegó a tildar de gorila y subnormal a Hugo Chávez y en los mensajes de texto que enviaban los espectadores se mostraron algunos que llamaban a matar al presidente de Venezuela.

Se puede decir que los medios de comunicación, bien de forma inconsciente o dirigida por algún interés político, han ayudado a la actual ola de exaltación del racismo, la xenofobia y el fascismo por parte de organizaciones ultras, a las que se les da cobertura, mientras se criminaliza precisamente a las personas que luchan activamente por una sociedad democrática y de convivencia.

Pese a todo el apoyo patriotero de la sociedad y los partidos monarquistas a Juan Carlos I de Borbón, los Falangistas no apoyan al Rey, a quien llaman "el usurpador real”, en las manifestaciones.

En el “asunto Real”, los anarquistas y republicanos coinciden con los fascistas. En cada manifestación, los antifascistas recordaron insistentemente que su jefatura se debe a la voluntad del dictador Franco y que, mientras exista monarquía, no se podrá hablar de democracia.

Este es el panorama que se prepara para la campaña electoral con un ambiente enrarecido y el sentido patriótico a flor de piel.

Una vez más vuelve a quedar en evidencia que el consenso en España esta muy debilitado, situación que aprovechan las fuerzas antagonistas para enfrentarse.

¿Qué será del modelo democrático que inspiró a los dirigentes de la Concertación chilena?

Más información sobre La Ley de Memoria Histórica:

http://www.elpais.com/articulo/espana/ley/Memoria/Historica/obligara/ayuntamientos/retirar/simbolos/franquistas/elpepuesp/20071010elpepunac_3/Tes

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