viernes, julio 04, 2008

Susan Sarandon: Linda e inteligente en un mundo de tontos


Sin lugar a dudas, la mejor forma de definir el trabajo de Susan Sarandon es la versatilidad. Desde la feminista Louise, a la madre comprensiva en ‘Speed Racer’ o a la monja estoica de ‘Dead man walking’, la actriz norteamericana siempre ha logrado interpretar su personaje pese a lo disímil que se presente. Eso sí, hay una característica que se repite en todos sus papeles: Una mujer débil exteriormente aunque por dentro es una luchadora consciente.

Por ese elemento, el director del filme independiente canadiense Aritmética Emocional, Paolo Barzman, la eligió para dar vida a Melanie. Una mujer que a partir del reencuentro con dos amigos supervivientes (Max von Sydow y Gabriel Byrne) de Drancy, campo de reclusión alemán a las afueras de París durante la II Guerra Mundial, comienza a recordar el horror que pensaba haber relegado al olvido.

Sin poses de diva ni guardaespaldas, Susan Sarandon, caminó por la Plaza España de la capital y se mezcló en la masa de turistas como si hubiera vivido siglos en Madrid. Luego saludos a los curiosos y se dirigió a una rueda de prensa, que pareció más bien una clase magistral de cine y política.

“Cada película es un mundo nuevo para mí y así lo planteó siempre... Lo que me atrajo en esta película es que era un papel que intenta abordar cómo uno puede seguir adelante y buscar la felicidad sin perder el respeto al ser querido que ya no está o sin perder sus recuerdos y la memoria”, declaró en la presentación de los cines Golem.

Con su habitual delicadeza la intérprete de 61 añadió que para elegir sus proyectos, el guión debe aportarle un personaje nuevo y que el cineasta que la dirige debe tener claro su horizonte. “Siempre le pregunto al director: ¿por qué debo hacer la película?, ¿sí, le apasiona la historia?. Es un pregunta obvia pero muchos no saben que contestar”.

Segura, inteligente y entrañable, la actriz de ‘El cliente’ confirmó que es una de las estrellas más sólidas de Hollywood. Lo demuestra el hecho que pueda dejar de cobrar si le proponen una historia profunda. ¿Un aviso a los noveles directores del mundo?
“Es bueno cobrar pero cuando el proyecto es pequeño e interesante no lo hago. El rodaje de ‘Aritmética Emocional’ duró 26 días y no cobré. La verdad es que si tengo empatía con algún tema social, como la perdido a un hijo en la guerra, me es difícil no ayudar”.

Pero aunque se puede dar el gusto de trabajar ad honorem, tiene una condición específica. “Si no conozco a los actores muy bien no me interesa el proyecto. Porque cuando es una historia delicada y no está interpretada por buenos actores no tendrá un efecto ni un desarrollo aceptable. Al final se acaba dando papeles erróneos a gente que no sabe actuar”, comentó.

Autodidacta y sin conocimiento alguno sobre el método de actuación, la protagonista de ‘Lorenzo’s oil’ reconoció que nunca estudió arte dramático. Para ella cualquiera puede actuar. “Yo utilizo la intuición para actuar y para defender mi intuición ocupo el intelecto. Además, me gusta escuchar y siempre estoy atenta a lo que me dice el director. Creo que escuchar me desarrolla la empatía. Y la empatía es el primer paso para el activismo.”.

Perseguida por su convicciones

La postura de Susan Sarandon y de su marido Tim Robbins contra la guerra de Irak es conocida. Desde un principio nadaron contra la corriente de todo el país, lo que le valió sentirse fuera de la ‘tribu’ en EE.UU. “Lo peor empezó tras el comienzo de la guerra de Irak. Se hablaron cosas espeluznantes contra mis hijos. Muchos proyectos fueron cancelados porque yo estaba participando en ellos. Pero no puedo probarlo ya que Hollywood no tiene un carácter político. Lo que si sé es que mi teléfono estaba intervenido”.

Unos 20 años de matrimonio y tres hijos “maravillosos” con el actor de “Los búfalos de Durham”, plató donde se conocieron, los han convertido es una de las parejas más sólidas en un ambiente donde la superficialidad es pan de cada día. Si bien es difícil mantener una relación tan larga sin resentirse, Sarandon señaló que lo ha logrado gracias a sus hijos. “La conversación con mis hijos ha cambiado mucho a medida que han crecido. Antes tenía que explicarles por qué iba a las concentraciones políticas y por qué terminaba arrestada. Ahora, voy con ellos y están muy entusiasmados con Barack Obama”.

El candidato demócrata a las elecciones presidenciales de EE.UU constituye un tema que le gusta exponer. La embajadora de la Buena Vountad de la ONU definió a Obama como un hombre fantástico que escucha, que ha viajado por el mundo y que no responde con amenazas a los violentos. “Su opción es muy parecida a la que llevó al candidato paraguayo a la presidencia de su país, Fernando Lugo. Es un hombre que no tiene mucho dinero y que no era parte de la dinastía política. Todos daban por hecho que Hillary Clinton iba a ganar por su maquinaria pero no fue así”.

Feminista hasta la médula, Susan Sarandon practica el movimiento con fuerza y pese a que muchos lo crean así, ella deja claro que éste no se basa en el género. “Para mí Hillary Clinton no es el cambio ya que ella es parte de la política... Para el feminismo no basta con ser mujer, sino que debes aportar algo más. Hillary no reúne esas características. En Latinoamérica, específicamente en Chile, hay una mujer como Michelle Bachelet que aporta algo a su país y eso es importante. Por ejemplo, yo no votaría a Condolezza Rice ni lo hubiera hecho por Margaret Thactcher”, sentenció.

En tanto, Sarandon criticó el cine que esta generando la industria. En su opinión no beneficia al mercado independiente y sólo busca beneficios a cualquier costo. “La distribución es el problema más serio que hay hoy en USA. Se hacen muchas películas independientes de bajo presupuesto que son muy buenas pero, como la mayoría de los salas están en manos de las grandes corporaciones, no se pueden presentar al público”.

Los últimos papeles de Sarandon han sido pequeños y muy simples. A ella no le importa el tiempo que sale en pantalla sino que el papel tenga fuerza y sea consistente. “Los papeles muy grandes terminan por ser muy aburridos e insustanciales”, concluyó.

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