lunes, mayo 19, 2008

Michelangelo Antonioni y el drama de la incomunicación humana


Una cámara ‘home video’ retrata una mano anciana haciendo bosquejos con un lápiz de carbón y de fondo se escucha que balbucean: ‘bene”. Es un Antonioni con 90 años, en una de sus múltiples facetas artísticas y personales antes de morir, el que se ve en 'Con Michelangelo' (58’, 2005).
El documental realizado por Enrica Fico, mujer del director italiano, es la segunda parte de un proyecto que tiene la intención de dejar para la posterior la particularidad con que el director debió enfrentarse a su enfermedad y su vejez.

“Diez años luché para convencer a un productor de montar estas dos películas. Nadie me creía que podía documentar a un director de cine que no hablaba. Todo comenzó en el rodaje de ‘Más allá de las nubes’ (1995) que me sirvió de pretexto para realizar ‘Fare un film per me é vivere’ (Italia, 1995), un intento de mostrar la tradición fílmica de Antonioni. Él vivía en una situación bastante extraordinaria en ese momento ya que no hablaba tras el grave ictus que le afectó en 1985”, declaró Enrica en el homenaje que le rindió a su marido el festival DocumentaMadrid 08.

Ha pasado casi un año de su muerte en Roma, el 30 de julio de 2007, el mismo día en que nos dejara otro de los grandes del celuloide, el sueco Ingmar Bergman, y aún permanece fresco los destellos artísticos de Antonioni, quien irrumpió en el cine con películas que expresaban los problemas y angustias del hombre moderno. El italiano explicaba así su cine: “Nuestro drama es la creciente incomunicación y la incapacidad de concebir sentimientos auténticos; ese drama domina a todos mis personajes”.

Sin quererlo, el tema central de sus películas se transformó en su drama ya que debido a su enfermedad no podía hablar y tenía la mitad del cuerpo paralizado. De esta manera, Enrica propuso al cineasta filmar un ‘making off poético’ de su última película de ficción ‘Más allá de las nubes’. “Yo quería compartir mi posición privilegiada junto con él con su público porque para mi ha sido un honor estar a su lado”, dijo.

Durante los 60 minutos que dura la proyección, Enrica logra bucear en la intimidad de Antonioni y expresar la fuerza creativa del director que con movimientos de cabeza ordena a su ayudante Win Wenders lo que quiere filmar. “Yo intenté con esta película entrar en el proceso de búsqueda que conllevó a él hacer una película. Además, coloqué su voz leyendo sus poemas y frases que son parte de sus escritos como también incluí la reflexión de sus más estrechos colaboradores sobre el oficio del cine”, explicó.

Las imágenes también exponen a Michelangelo Antonioni con una personalidad autoritaria. Según su mujer éste no permitía que lo sustituyeran en nada. “Fue así hasta el final. Por ejemplo, en ‘Más allá de la nubes’, Win wenders era su asistente. Un día sábado tenía 38 de fiebre y estaba fatal. No se podía ni levantar. A la mañana siguiente estábamos todos recién levantándonos y él había preparado todo. Luego me dice: “Puedes hablar con Win Wenders y decirle que puede rodar él”. Estuvo en cama hasta el lunes y ese mismo día a primera hora se levantó a revisar la toma para ver si estaba hecha de forma correcta. Al final la aceptó”, contó con una carcajada.

Documentalista de Ambiente

Michelangelo Antonioni si bien se graduó en Economía y Comercio, le llamaba más la atención el cine. Empezó de crítico en su juventud pero tuvo su primer contacto directo con la industria como documentalista en la posguerra, cuando el neorrealismo imponía sus contenidos y su lenguaje en la pantalla peninsular.
“Yo pienso que sus documentales y sus películas comparten el mismo lenguaje. Michelangelo empezó con los documentales porque quería hacer cine. Muchas veces hacia documentales porque no le daban opción o no tenía dinero para hacer un filme… Es el mismo proceso creativo en ambos casos: Acababa de escribir el guión sólo después de buscar los sitios donde filmar porque necesitaba ambientar su propia película. Entonces primero grababa y después insertaba los personajes”, reveló.

Por su parte, DocumentaMadrid 08 presenta en la capital española hasta el domingo una visión retrospectiva de la obra de Antonioni como documentalista. Todo aquello que el realizador define como "incomunicabilità" está presente en sus trabajos del género documental como Gente del Po (1943-1947), Sette canne, un vestito (1949), Kumbha Mela (1989), Noto-Mandorli Vulcano-Stromboli Carnevale (1992) o Lo Sguardo di Michelangelo (2004).

En el documental ‘Roma (12 directores para 12 ciudades)’, Antonioni cuenta, evoca y sugiere mediante una sucesión de imágenes austeras cuidadosamente encuadradas la belleza de la capital italiana. “Michelangelo quería grabar una historia de Roma en diez minutos, sin embargo, hay tantas historias en Roma que era muy difícil. Por lo tanto, se centró en contar la historia barroca de Roma… Encontramos unos lugares escondidos, misteriosos, que nadie conocía y además tuvo mucha suerte porque había mucha luz en ese tiempo. Los romanos eligieron aquel lugar para fundar Roma por la potente luz que llega a la zona. Y Michelangelo consiguió narrar la luz de Roma”, comentó.

Con respecto al ego del maestro italiano, esta siciliana de 56 años manifestó que “Michelangelo era apasionado pero nunca pensó ‘yo soy el mejor’. Si era competitivo porque quería mejorarse pero no tenía un juicio sobre si mismo. Cuando miraba sus películas, les gustaban mucho pero intentaba mirarlas como si fueran de otro cineasta. Intentaba colocarse en la posición del testigo. Se sacaba de su propia ser para observar desde un lugar mas libre”, concluyó

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